La Voz de la Zafra es un álbum de Mercedes Sosa, publicado en 1962 por RCA. El disco incluye 12 canciones, entre ellas «Los hombres del río», «Recuerdos del Paraguay», «Canción del jangadero» y «La zafrera».
Sobre el álbum
La discografía de Mercedes Sosa arranca con "La Voz de la Zafra", un álbum que, de inmediato, estableció las credenciales de una artista destinada a convertirse en la voz de América Latina. Este debut ya mostraba la profundidad, la autenticidad y el compromiso social que caracterizarían toda su carrera, entrelazando el folclore con un mensaje de lucha y esperanza. Se convirtió en una declaración de principios, un canto a los trabajadores de la tierra y a sus realidades.
Las canciones exploran temáticas de la vida rural, las injusticias sociales y la dignidad del trabajo con una honestidad lírica que conecta directamente con el oyente. "La Zafra" o "El Coyita" son ejemplos claros de su habilidad para crear melodías sentidas y letras que calan hondo en el alma. Por otra parte, la voz de Mercedes Sosa, con su particular timbre grave y su expresividad, se adapta perfectamente a la atmósfera de cada tema, añadiendo un toque de melancolía y fuerza. En consecuencia, el álbum se siente como un grito, una inyección de conciencia social y de respeto por las raíces.
"La Voz de la Zafra" no solo marcó el nacimiento de una de las figuras más importantes de la música folclórica argentina, sino que también demostró su capacidad para llevar la voz de los olvidados a un primer plano. Para cualquier amante de la música con alma y letras que invitan a la reflexión social, este trabajo es una adquisición esencial. Es una prueba irrefutable de que el talento de Mercedes Sosa ya brillaba con luz propia desde el principio de su camino, como la voz inconfundible de la zafra.
Listado de Canciones
- Los hombres del río
Letra
Bajo un sol de madera se yergue el día Ciñendo la cintura del Paraná Por dentro del verano, mañana arriba Van los hombres del río sobre el caudal Un rumor palpitante de hombre y semilla Hunde en la verde entraña del litoral El río suelta barca y en las orillas Madura una incesante labor frutal Andar, andar, andar Sueño y sol, sangre y sol Parten los hombres del río, sudor y jornal Andar, andar, andar Sangre y sol, sueño y sol Con la bandera del grito, sudor y jornal Andar, andar, andar Con los hombres del río vuelve la tarde Húmeda del arama del naranjal La luna arde a lo lejos sobre las barcas Un delta de guitarra regresa al mar Un crepúsculo antiguo suelta la noche Entre la sombra verde del vegetal Cuando rompe el silencio de la fatiga Un grito navegante en la inmensidad Andar, andar, andar Sueño y sol, sangre y sol Vuelven los hombres del río, sudor y jornal Andar, andar, andar Sangre y sol, sueño y sol Sobre la espuma del grito, sudor y jornal Andar, andar, andar - Recuerdos del Paraguay
Letra
Noches de jazmín, noches nunca iguales Arpa guaraní, voz del corazón porque fui feliz en sus naranjales hoy te cantaré mi mejor canción. Mi mejor canción, plena de nostalgia llevará hacia ti mi fiel esperanza y te cantará sin prisa ni pausa todos mis recuerdos del Paraguay. Estés donde estés mi canción es tuya como tuyos son todos mis anhelos y mi corazón cantará en mis sueños todos mis recuerdos del Paraguay. - Canción del jangadero
Letra
Río abajo voy llevando la jangada, río abajo por el alto Paraná. Es el peso de la sombra derrumbada, que buscando el horizonte bajará. Río abajo, río abajo, río abajo: a flor de agua voy sangrando esta canción. En el sueño de la vida y el trabajo se me vuelve camalote el corazón Jangadero, jangadero: mi destino por el río es derivar desde el fondo del obraje maderero, con el anhelo del agua que se va Padre río, tus escamas de oro vivo son la fiebre que me lleva más allá. Voy detrás de tu horizonte fugitivo y la sangre con el agua se me va Banda, banda; sol y luna; cielo y agua: espejismo que no acaba de pasar. Piel de barro, fabulosa lampalagua: me devora la pasión de navegar Jangadero, jangadero: mi destino por el río es derivar desde el fondo del obraje maderero, con el anhelo del agua que se va. - La zafrera
Letra
El sol despierta en la zafra la escarcha del cañaveral, y en el dulce rocío del agua baja el viento a cantar, cuando el brazo zafrero derriba el oscuro sabor del jornal. El día enciende en la caña lo verde de mi Tucumán, y en el aire de un silbo andariego la mañana se va a jugar con el chango que dejé esperando allá en Famaillá. Cuando la luna zafrera se queme en las carpas de tanto soñar, subirá por la sangre de un grito su tambor a golpear, pa' que se haga esperanza el amargo almíbar del cañaveral. La luz metal del machete cantando por los tallos va, y en el sordo crujido del carro agoniza un zorzal, cuando suelta el camino su lengua sedienta por el arenal. La tarde oscura de azúcar se apaga ya en el naranjal, y en la sombra frutal del aroma sueña mi Tucumán porque adentro e'su noche, mi zafra de zamba me pongo a cantar. - El río y tú
Letra
Aquel atardecer sentí el rumor del río y tú. La canción del agua aprendió tu voz y el corazón de la lluvia la trajo a mi corazón. Diré tu nombre azul, tu esbelto andar bajo la luz para que hasta el viento sepa dónde estás con tu sonrisa pequeña soñando con mi cantar. La canción del río y tú que la lluvia aprendió del mar. - Tropero padre
Letra
Padre tropero, vuelvo buscando la huella de tu huella bajo los soles del año, detrás de qué galope tu sombra se fue apagando... La misma tierra que canto y ando te vio fundar caminos hacia los vientos de Arauco, tropero de mi sangre, padre de greda y quebracho. Ya volviste a la tierra desde donde venías, galopando el silencio, a templarme la voz. Y hoy regresas conmigo, vuelves cantando... Tantos caminos, tropero padre, encendieron mis ojos de lejanía y distancia, hechura de tus sueños, apenas soy pueblo que anda... Rumbo en tu nombre, Lucas Tejada, tu tropa abrió el camino pa' que pasara la patria, galope en las leyendas te contarán las guitarras. - Nocturna
Letra
Tú, junto al amor que nos separa, llenas mi dulce guitarra de oscura distancia donde se duerme la noche nombrando el amor. Cómo cantar mi canción tan lejana, cómo llevar el adiós sin nostalgia si sólo la soledad habita mi corazón cuando la ausencia me quiebra de olvido la voz. Tú, mágica flor de la esperanza, naces de un solo silencio, lejana y extraña sola, nocturna y distante como esta canción lleva mi voz en tu voz, triste y suave; búscame siempre en tu adiós esperando si sólo la soledad habita tu corazón. - El indio muerto
Letra
El cielo está enlutado de opaco poncho de nubes el día murió a lo lejos lo están velando arreboles. Los cerros devuelven ecos del canto del chilicote que perdido entre los yuyos corea responsos tristes. Ha muerto el indio poeta silencio le hacen los erkes y en los arroyos de Anta lloran los sauces su muerte. El día se viene lento lo esperan rosadas nubes para contarle del luto que embarga a los hondos valles. Indio del triste silbo tu canto lo tiene el monte de noche lo dará al viento pa´que lo arree por los aires. - La De Los Humildes
- Zamba de la distancia2:52
Letra
La distancia va conmigo como un largo andar, duro horizonte de Zonda y cielo, rumbo de piedra y arenal. ¿Dónde iré, dónde irá conmigo a penar...? Luna lejos, ojo solo de la inmensidad, donde este canto de zamba duele a puro silbo y soledad. ¿Dónde irá, dónde iré solito a cantar...? La zamba es como un camino: distancia por dentro, destino de andar, enamorando pañuelos en el fuego lento del polvaderal. Cuando le crece el silencio la boca del pueblo le sale a cantar. Mi guitarra sube al aire turbia de canción, nogal dormido, copla y madera me busca el río de la voz. Cantaré, cantará luna y corazón. Voy nombrando la distancia donde cava el sol el pozo oscuro de lo lejano, la piel ardida de la sal. Cantará, cantaré, viento y arenal. - Selva sola
Letra
Selva, luna verde sobre el agua sombra que navega el Paraná llévate mi canto a tu silencio roto por la lluvia al litoral. Suelta tu pollera enamorada en la entraña viva de la flor, déjame sentir todo el misterio que se lleva el río en mi canción. Por los ceibales va el aroma, ardiente pájaro del sol, vuelo del aire por el aire ebrio de la luz y del color. Noche de la selva milenaria, eco donde el viento halló su voz, brisa vegetal de la madera donde apaga el agua su rumor. Cuánto amé la música del río para liberarla en mi cantar, deja que me corra por la sangre toda tu pasión primaveral. Por los ceibales va el aroma... Guárdame la música del río... - Sin saber por qué